
Una alimentación equilibrada puede formar parte de un estilo de vida saludable para el corazón. Verduras, frutas, legumbres, cereales integrales, pescado, frutos secos sin sal y productos lácteos bajos en grasa aportan nutrientes como fibra, potasio, proteínas y grasas saludables.
También puede ser útil moderar el consumo de sal, alimentos muy procesados, embutidos y snacks salados, y dar prioridad a comidas sencillas preparadas con ingredientes frescos.
Pequeños cambios diarios en la alimentación pueden contribuir al bienestar general y a una dieta más equilibrada. Si tienes hipertensión o sigues algún tratamiento, consulta con un profesional de la salud antes de hacer cambios importantes en tu alimentación.